Trocitos Colombianos

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Me enamoré de Colombia, con su gente cálida, sus pueblos coloridos y ordenados y su diversidad de paisajes, climas y culturas. En varios lugares a través del país me sentí en casa y me acostumbré rápido al sitio nuevo y su gente.

En muchos sentidos, la gente acogedor y amable y la increíble diversidad geográfica no me fue nuevo, ya que son placeres que una encuentra en todos los países de Sudamérica. Cada país tiene su encanto y su sazón único.

Además, cada país tiene sus características únicas que lo distingue de los otros, que sea un dejo, palabras únicas, costumbres o tendencias. Colombia tiene suyos y seguro que yo solo capté ni siquiera un 10 por ciento de ellos, pero aquí te dejo un trocito de observaciones y diferencias que me sobresalieron de Colombia. Con esto, puedes comenzar a asimilarte al idioma y costumbres colombianos para que parezcas de allí al llegar.

Empezando en la calle…

Siendo una ciclista, me fasciné con la cantidad de gente que vi andando en bicicleta a diario. Además, en tres de las ciudades que conocí hacen “ciclovia” los domingos en la mañana (y posiblemente lo hacen en otras ciudades también). Tuve la suerte de estar en Bogotá, Medellín y Manizales cuando cerraron varias calles principales para los ciclistas, corredores, patinadores y familias que salen para caminar juntos para divertirse en el aire libre.

Otra novedad de dos llantas, es que en todos lados pude movilizarme fácilmente con taxi de moto linear. (No hablo de la moto taxi que tiene asiento con techo atrás del conductor, sino la motocicleta linear sola. Mi mochila grande de mochilera no los intimidó y con ella también nos llevaron varias motos lineares taxistas! Incluso, igual como se usa Uber o Beat para un taxi de auto, se puede contractar una moto linear taxista con el aplicativo “Picap” en varias ciudades. (Se usan los aplicativos de taxi a pesar de que son ilegales en Colombia.)

En todos lados también verás los Chiva Bus. Los reconocerás cuando escuchas la fiesta pasando por tu lado en la calle. Son buses que tocan la música, sirven bebidas alcohólicas y pasan por las calles de la ciudad. Hay unos en que podrías abordar en cualquier momento y otros podrías contractar para realizar tu fiesta con familia y amigos mientras que vayan pasando por la ciudad.

En varias ciudades vi una cantidad de parques, espacios verdes y espacios públicos en el aire libre, con equipos para hacer ejercicios, con canchas de futbol y básquet, pistas para caminar y correr y columpios para niños.

En todas partes observé el arte de grafiti que suele ser arte público con temas comunitarios, históricos o políticos (aunque también había instancias de lo que parecía de pertenecer a pandillas).

Además me impresionó que había bebederos – fuentes de agua potable – en el aeropuerto. Varias ciudades han logrado de abastecer agua potable a sus poblaciones y yo podía tomar agua del caño (“del grifo”, “de la llave”) sin preocupación.

 

Hablando de diferentes palabras y expresiones, me encontré con unas pequeñas diferencias del castellano peruano con que ya tengo costumbre.

Dos de mis favoritas son unas frases cotidianas que tienen un poquito más de calidez y que me hizo sentir bienvenida. Cuando dije “gracias!”, no solo fue “de nada” que alguien me sirvió o me ayudó, sino “con mucho gusto”! No solo se me despidieron con “chau,” sino “que este bien!”

Al contrario a la calidez que me sentí por escuchar siempre que me ayudaban “con gusto” y me deseaban “que este bien”, me sentí rara al escuchar “que pena” cuando alguien se me chocó conmigo en la calle o cuando algo se cayó de mis manos sin querer. En estas situaciones, tengo costumbre de escuchar “lo siento”, “disculpa”, o “perdón”. En mi experiencia previa, “qué pena” se usa para expresar sarcasmo, para darme la culpa a mi o cuando una persona culpable no acepta culpabilidad. Pero no suele ser así in Colombia, sino es costumbre decir “que pena” en lugar de “lo siento” cuando algo mal pasa sin querer, aunque sea una falla pequeña de alguien. Mi ejemplo favorito es cuando mis amigos pidieron unas bebidas en el restaurante y el mesero se equivocó. Al explicarlo que no eran las bebidas que habían pedido, les respondió, “que pena”.

Asimismo, en Colombia no solo te piden que “te colabores” con el sorteo del colegio, la pollada o para ayudar a la persona en la calle. También te piden que “colabores” cuando quieren que sigas las normativas de la empresa o las normas sociales. En una lancha en el rio amazonas nos regó el capitán, “Colabórenme y pónganse el chaleco de seguridad, por favor”.

En la mayoría de los países Latinoamérica que conozco, “tomamos fotitos” y “llegamos en un ratito”, pero en Colombia y Venezuela, “tomamos foticos” y “llegamos en un ratico”.

En Colombia, se dice a su amigo o conocido “marica”… “Oye marica! Vienes? Vamos a la playa! Salimos en un ratico!”

Una frase que es útil en el negocio, desde el principio hasta al final, es el clásico: “A la orden”. “A la orden!” te gritan los vendedores para llamar atención a sus productos. Incluso al cerrar la venta, les dices “gracias” y te responden “a la orden,” (siempre están a tu servicio).

Tengo que clarificar tambien, que hay unas palabras y frases que se usa en Colombia y Venezuela y unas que se usa en Venezuela que han llegado a Colombia debido a la llegado de muchos inmigrantes refugiados. La verdad es que a veces yo no me fije en cuales son de Venezuela originalmente; sigo aprendiendo.

Me hace recordar de las arepas, que encuentras en Colombia y en Venezuela, pero son diferentes en cada país. A mi me gustó mucho la version Venezolana.  Mi amiga venezolana en Bogotá me enseño que se puede preparar arepas con casi cualquiera combinación de comida (si lo sabes bien).

De comida colombiana, me gustó mucho la sopa “ajiaco” y el postre “obleas”.

Al final, les cuento que tuve la suerte de estar en Colombia el 7 de diciembre cuando celebran “la noche de las velitas” (o “el día de las velitas”). En la tarde, con toda la familia prenden velas en la barrera o patio fuera de la casa. Cada vela representa buenos deseos para una persona querida.

En Bogotá, familias y amigos se reunieron en parques y espacios públicos para prender las velas con sus queridos, en compañía de vecinos de la zona. Fue un ambiente muy bonito en donde uno siente en comunidad y rodeada por la buena vibra de los buenos deseos.

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